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¿Cómo reforzar la inmunidad durante el cambio de estación?

¿Cómo reforzar la inmunidad durante el cambio de estación?

Con la llegada de los meses más fríos, es habitual buscar cómo reforzar la inmunidad y reducir la vulnerabilidad típica de esta época del año. Sin embargo, no existe ningún alimento, vitamina o suplemento capaz de «potenciar» por sí solo las defensas del organismo o de impedir los resfriados y la gripe.

El sistema inmunitario es una red compleja de células, tejidos y órganos. Su funcionamiento normal depende de hábitos constantes, como una alimentación variada, un descanso adecuado, la actividad física y la gestión del estrés.

En esta guía explicamos qué cambia durante la transición de estación, qué cuidados puede incorporar a su rutina y en qué situaciones se puede considerar la suplementación alimentaria con el asesoramiento adecuado.

¿Qué le ocurre al organismo durante el cambio de estación?

El frío no provoca por sí solo resfriados ni gripe. Estas infecciones están causadas por virus. Aun así, la transición hacia el otoño y el invierno reúne condiciones que pueden facilitar su circulación.

Cuando bajan las temperaturas, pasamos más tiempo en espacios cerrados y cerca de otras personas. Una ventilación insuficiente y la vuelta al trabajo o a las clases pueden aumentar la exposición a partículas respiratorias infecciosas. Los horarios más exigentes también pueden interferir en el sueño, la alimentación y el ejercicio, sin que esto signifique que el sistema inmunitario se debilite automáticamente.

Por ello, el mejor enfoque consiste en combinar los cuidados generales de salud con medidas que ayuden a limitar la transmisión de virus respiratorios.

¿Cómo reforzar la inmunidad durante el cambio de estación?

Más que buscar una solución rápida, lo importante es crear una rutina sostenible. Estas siete medidas favorecen la salud general y el funcionamiento normal de las defensas del organismo.

1. Mantener una alimentación variada y equilibrada

Una alimentación diversificada ayuda a aportar al organismo los nutrientes que necesita. Incluya con regularidad frutas y hortalizas de distintos colores, legumbres, cereales integrales, frutos secos, fuentes de proteínas y grasas insaturadas. Ningún alimento aumenta por sí solo la inmunidad: la naranja, el kiwi y el pimiento, por ejemplo, aportan vitamina C, pero deben formar parte de un patrón alimentario variado.

2. Garantizar un descanso adecuado

El sueño participa en los procesos de recuperación del organismo. Procure mantener horarios regulares, reducir la exposición a pantallas antes de acostarse y crear un ambiente confortable. Si las dificultades para conciliar el sueño, los despertares frecuentes o el cansancio durante el día persisten, consulte a un profesional sanitario.

3. Mantener una hidratación regular

Beber líquidos a lo largo del día ayuda a evitar la deshidratación. El agua debe ser la bebida principal, aunque las sopas y las infusiones también pueden contribuir. Las necesidades varían según la edad, la temperatura, la actividad física y el estado de salud.

4. Practicar actividad física con regularidad

El movimiento regular contribuye a la salud cardiovascular, metabólica y mental. Caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios de fuerza son opciones que pueden adaptarse a la condición física. Empiece de forma gradual y, en caso de enfermedad aguda, dolor o limitación, pida orientación antes de aumentar la intensidad.

5. Gestionar el estrés

El estrés prolongado puede afectar al bienestar, el sueño, el apetito y la motivación para mantener rutinas saludables. Las pausas, el ejercicio, las técnicas de respiración y una organización realista del día pueden ayudar. Busque apoyo médico o psicológico si la ansiedad, la irritabilidad o la sobrecarga interfieren en su vida diaria.

6. Reforzar los hábitos de higiene y prevención

Además de los hábitos diarios, algunas medidas reducen la exposición y la transmisión de virus respiratorios:

  • lávese las manos con regularidad y evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sucias;

  • cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo o con la parte interior del codo al toser o estornudar;

  • ventile los espacios interiores, sobre todo cuando haya varias personas presentes;

  • no comparta vasos, botellas u otros objetos de uso personal;

  • quédese en casa cuando esté enfermo, siempre que sea posible;

  • siga las recomendaciones de vacunación aplicables a su edad y estado de salud.

7. Evaluar la necesidad de suplementación

Un suplemento puede ser útil cuando existe una ingesta insuficiente, una carencia confirmada o una necesidad individual identificada. Sin embargo, no sustituye una alimentación equilibrada ni previene o trata las infecciones respiratorias.

Antes de elegir, compare los ingredientes de todos los productos que ya utiliza. La combinación de suplementos puede duplicar vitaminas, minerales o extractos vegetales y aumentar el riesgo de efectos no deseados o interacciones. Solicite asesoramiento médico o farmacéutico si toma medicación, padece una enfermedad crónica, está embarazada o en periodo de lactancia, o busca una opción para un niño.

Nutrientes asociados al funcionamiento normal del sistema inmunitario

La vitamina C, la vitamina D y el zinc contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario cuando están presentes en las cantidades adecuadas. Esta función reconocida no significa que dosis superiores a las necesarias ofrezcan una protección adicional frente a los virus.

La vitamina C se encuentra en los cítricos, el kiwi, el pimiento y el brócoli; el zinc, en la carne, el pescado, los huevos, las legumbres y los frutos secos. La vitamina D puede proceder de algunos alimentos y de la síntesis cutánea, que varía a lo largo del año. Una posible carencia debe evaluarse de forma individual, ya que las dosis elevadas pueden provocar efectos adversos o interacciones.

Ingredientes como la equinácea, el própolis, la jalea real, el saúco, la cúrcuma y la quercetina aparecen con frecuencia en suplementos de temporada. Sin embargo, la evidencia sobre la prevención o la reducción de infecciones es variable y depende del ingrediente, la preparación y la dosis estudiados. Su presencia en una fórmula no permite afirmar que el producto previene, trata o cura una infección.

Productos que pueden complementar la rutina

La elección de un suplemento debe tener en cuenta la edad, la alimentación, las necesidades individuales, la medicación y el estado de salud. Las siguientes opciones tienen composiciones y formatos diferentes y no están destinadas a tomarse al mismo tiempo. Consulte siempre la etiqueta y pida asesoramiento si tiene alguna duda.

Nasafytol (30 Cápsulas)

Suplemento para adultos a partir de los 18 años, con quercetina, extracto de cúrcuma estandarizado en curcumina y vitamina D3. La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Al contener extractos vegetales, debe consultar con un profesional sanitario si es adecuado tomarlo cuando utiliza medicación habitual.

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Arkoreal Jalea Real Inmunidad (20 Ampollas)

Suplemento en ampollas a base de jalea real, equinácea, própolis verde y marrón, miel de Manuka y polen, indicado en la página del producto a partir de los 12 años. Al incluir ingredientes procedentes de las abejas y extractos vegetales, las personas con alergias o que tomen medicación habitual deben solicitar asesoramiento antes de utilizarlo.

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Biocyte Inmunidad 60 gominolas

Suplemento en gominolas con vitamina C, vitamina D, zinc, equinácea, saúco y própolis. Estos micronutrientes contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Puede utilizarse a partir de los 6 años, con dosis distintas para niños y adultos; el uso infantil debe confirmarse con un profesional sanitario.

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Magnesio Extra Inmunidad x 90 comprimidos

Fórmula en comprimidos que combina magnesio, vitamina D3 y vitamina B6. La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, mientras que el magnesio participa en el funcionamiento normal de los músculos y en el equilibrio electrolítico. Se recomienda tomar un comprimido al día.

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Win Fit Inmuno x 30 comprimidos

Suplemento alimentario con vitamina C, zinc, equinácea y saúco. La vitamina C y el zinc contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Puede ser una opción diaria cuando su composición se adapta a las necesidades individuales, sin sustituir la alimentación ni otras medidas preventivas.

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Vitacê (30 Comprimidos)

Suplemento con vitamina C, zinc, equinácea e inulina, indicado para adultos y niños a partir de los 12 años. La vitamina C y el zinc contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a la protección de las células frente al estrés oxidativo. No supere la dosis diaria recomendada.

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Biolys Refuerzo Inmunitario y Bienestar x 24 sobres

Infusión con equinácea y tila, de sabor suave y pensada para disfrutar de un momento reconfortante a lo largo del día. No debe equipararse a un suplemento de vitamina C, vitamina D o zinc. Al contener plantas, consulte si es adecuada en caso de embarazo, lactancia, enfermedad crónica o toma de medicamentos.

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Nota: los suplementos alimenticios no sustituyen una alimentación variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable. No supere la dosis diaria recomendada y manténgalos fuera del alcance de los niños.

¿Qué debe evitar al intentar reforzar la inmunidad?

Evite tomar varios suplementos sin comparar sus composiciones. Diferentes productos pueden aportar los mismos nutrientes y provocar una ingesta innecesariamente elevada. Tampoco debe superar la dosis recomendada, sustituir comidas por suplementos ni confiar en dietas «detox» o promesas de resultados rápidos.

Si toma medicamentos, no empiece a utilizar un suplemento solo porque se describa como «natural». Las vitaminas, los minerales, las plantas y los productos apícolas pueden tener contraindicaciones, provocar alergias o interactuar con tratamientos. Nunca interrumpa ni modifique la medicación prescrita para empezar a tomar un suplemento.

Por último, no utilice la suplementación para retrasar una evaluación clínica cuando los síntomas sean intensos, persistentes o recurrentes.

¿Cuándo debe solicitar asesoramiento médico?

Consulte a un médico si presenta fiebre alta o persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, postración intensa, signos de deshidratación o síntomas que empeoran o no mejoran. Ante una dificultad respiratoria repentina, dolor intenso en el pecho, alteración del estado de consciencia u otra situación grave, busque asistencia médica urgente.

Las infecciones recurrentes, el cansancio persistente o la sospecha de una carencia nutricional también justifican una evaluación, ya que pueden tener distintas causas y no deben autodiagnosticarse como «defensas bajas».

El farmacéutico puede ayudarle a comparar fórmulas, detectar ingredientes repetidos y evaluar precauciones o posibles interacciones. El asesoramiento es especialmente importante en caso de enfermedad crónica, medicación habitual, embarazo, lactancia y uso en niños.

Comprender cómo reforzar la inmunidad comienza por abandonar la idea de una solución única. Una alimentación variada, un descanso regular, la actividad física y las medidas preventivas constituyen la base de una rutina constante.

Empiece por tres acciones: planifique comidas variadas, proteja su descanso y ventile los espacios. Si desea tomar un suplemento, solicite asesoramiento para elegir una opción adecuada y evitar duplicidades.

En Dermis puede consultar la selección de soluciones para reforzar el sistema inmunitario y favorecer el bienestar respiratorio, comparando los formatos y las composiciones antes de decidir.

Publicado en: 15/09/2026
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