La indigestión se caracteriza por un conjunto de síntomas relacionados con la digestión de los alimentos, que generalmente ocurren después de las comidas, como dolor o malestar abdominal, sensación de hinchazón, eructos, náuseas, acidez estomacal o pérdida de apetito.
Normalmente se pueden distinguir las quejas de mala digestión en dos grupos: sensación de dolor o ardor en la región del estómago, o por otro lado la dificultad para digerir los alimentos.
Según la Sociedad Portuguesa de Gastroenterología, la dispepsia es más frecuente en los países con un estilo de vida occidentalizado, afectando alrededor del 20 al 40% de la población.
Se trata de un problema de salud común y se estima que alrededor de 3 millones de portugueses sufren o han sufrido de dispepsia o indigestión.